#IosiElEspiaArrepentido:La serie denuncia el tráfico de armas durante el Menemismo

SERIES 20 de mayo de 2022 Por rs
LA MINISERIE DE OCHO CAPÍTULOS ES UN ÉXITO EN AMAZON PRIME VIDEO Y PLANTEA FUERTES HECHOS POLÍTICOS
oreiro
BASSANI, OREIRO, CAPONI, AWADA Y MERCEDES MORÁN

La miniserie “Iosi, el espía arrepentido”, thriller protagonizado por Gustavo Bassani y Natalia Oreiro que sigue a un agente de inteligencia que se infiltró en la comunidad judía en Buenos Aires y cuya información pudo haber sido utilizada para perpetrar los atentados contra la Embajada de Israel y la AMIA, se estrenó a través de Amazon Prime Video con el objetivo de agitar el debate sobre el antisemitismo “para que no vuelva a suceder”.

“Para poder construir un futuro hay que pensar el pasado y poder entender lo que pasó”, expresó Oreiro en charla con Télam, a días del estreno de la serie dirigida por Sebastián Borensztein y Daniel Burman en la que encarna a Claudia, la calculadora e inescrupulosa jefa de Iosi en la unidad de inteligencia.

Basada en el libro de investigación homónimo de Miriam Lewin y Horacio Lutzky, la serie se centra en el camino de José Pérez, luego rebautizado Iosi Peres, el espía que la Policía planta dentro de la comunidad judía porteña bajo la delirante pero de todos modos popular noción de que Israel preparaba el Plan Andinia, que de acuerdo a teorías conspirativas tenía como objetivo tomar la Patagonia argentina.

El equipo liderado por Burman, también showrunner y productor de la serie, eligió para el papel protagónico a Bassani, un actor de trayectoria en el teatro off y en publicidades, pero relativamente desconocido para el “mainstream”.

“Es un viaje de autodescubrimiento”, explicó el actor sobre el trayecto de Iosi, quien inicia convencido su tarea de espía pero que luego ve cómo comienza a borrarse la línea que separa a su persona del rol que debe que interpretar.

Arrepentido de su accionar, Iosi se batirá contra el tiempo para hacer justicia antes de que lo eliminen a él y a su nueva familia.

Filmada en Uruguay y compuesta por ocho episodios de una hora, cuenta con un elenco de estrellas entre las que se encuentran Mercedes Morán, Alejandro Awada, Carla Quevedo, Minerva Casero, Marco Antonio Caponi, Daniel Kuzniecka, entre otros.

Natalia Oreiro habló sobre su personaje de villana antisemita que intepreta en la serie:

"Primero me atrajo mucho la historia. Yo tenía 16 años cuando fue el atentado de la AMIA, era el año justo en que había venido a vivir a Argentina, con lo cual esa tragedia y todo lo que sucedió, que todavía hoy no se ha podido revelar exactamente qué fue lo que pasó, cómo y quiénes son los culpables, realmente es algo muy importante para mí como persona y como intérprete para querer formar parte del proyecto. Con un personaje atípico, que está en las antípodas de cualquier pensamiento social que yo pueda llegar a tener. Y eso para una intérprete es muy atractivo porque te corre de un lugar común, de un lugar cómodo, y te hace tomar ciertos riesgos"-

El periodista Tuny Kollman escribió en página 12 sobre los fuertes temas que aborda la serie, como el tráfico de armas durante el gobierno de Menem.

En la vorágine magnífica de Iosi, condimentada con escenas de acción y sexo ficcionales, se pierde la gravedad de que una fuerza policial tuvo a un efectivo infiltrado en la comunidad judía durante 15 años. ¡15 años! Y eso es solo la punta del iceberg, porque obviamente estaban infiltrados también en partidos y sindicatos, siempre en base a la ideología más reaccionaria, lindante con el fascismo. Esa Policía Federal era ¡la que le hacía la cédula y el pasaporte a los ciudadanos! O sea, todo habitante de la Argentina tenía un expediente en la Federal, con los datos completos, aunque no hubiera cometido nunca un delito. Esa facultad insólita recién se le quitó a la policía en 2011, en el gobierno de Cristina Kirchner. 

En los tiempos de Iosi, la Federal disputaba con la SIDE el dominio de los boliches y la prostitución en Buenos Aires, con la célebre filmación del fallecido juez Norberto Oyarbide en Espartacus como parte de la guerra. La contracara fueron las causas judiciales contra el agente de la SIDE Raúl Martins, dueño de tres de los prostíbulos más conocidos (e ilegales) de la ciudad.  

El objetivo era captar imágenes con las que después se tenía en un puño a jueces, fiscales, periodistas, empresarios. Había plumas, como le decían a los agentes de inteligencia de la Federal, en los juzgados -por ejemplo Claudio Lifschitz en el de Juan José Galeano, que investigaba el atentado contra la AMIA- y en las bandas de secuestradores, como quedó claro cuando el comisario Jorge El Fino Palacios -el preferido de Mauricio Macri- se comunicó con un allegado a la banda que secuestró y mató a Axel Blumberg. Palacios le iba a comprar una camioneta a Jorge Sagorsky, el que reducía lo que la banda del Oso Peralta robaba. Toda la maquinaria siniestra pasa un poco desapercibida porque uno le toma cierto cariño a Iosi, como antes a Bond, James Bond.

La difícil relación entre ficción y realidad

También la serie trae a la actualidad, con excesiva suavidad, el tráfico de armas, con cabecera directa en la Casa Rosada, la increíble historia de Ibrahim al Ibrahim, director de Aduanas de Menem que no hablaba castellano, la explosión de Fabricaciones Militares en Río Tercero supuestamente para tapar el faltante de material bélico y proyectiles y un "negocio" que derivó después en ventas a Croacia y Ecuador. Muchísimos años después, el riojano terminó sobreseido por algo equivalente a la prescripción dado "el paso del tiempo razonable para una condena". Comodoro Py siempre fue así. 

Puestos en la balanza los pros y las contras de la serie, Iosi sale ganando con claridad. Esencialmente porque -aunque un poco light- visibiliza lo que fue esa época y lo que fueron los infiltrados de la Federal. Pero sobre todo porque los capítulos son apasionantes (tiene unas idas y vueltas en el tiempo que marean un poco), con una producción descomunal que incluye hermosas imágenes en el desierto, buenas actuaciones y un ritmo que no tiene nada que envidiarle a las mejores series. Ah, y deja muchas puntas abiertas, lo que permite esperar ansiosamente una segunda temporada. 

Las preguntas reales que plantea la serie

La serie también plantea los interrogantes reales sobre los atentados, en especial el de la Embajada de Israel.

 Iosi entregó el plano del edificio y justo no estaba la custodia de la Federal, además de que se desvió un patrullero que iba a la delegación diplomática. ¿Hay una pista ahí?

¿hubo complicidad policial? ¿o simplemente se trató de la ineficiencia tradicional en la que ningún uniformado de custodia está en su puesto, jamás?

Con la asunción del gobierno de Menem, con Al Kassar e Ibrahim al Ibrahim en la Casa Rosada, ¿se disparó un conflicto por el tráfico de armas y eso puso en marcha el atentado?

La decisión de Menem de enviar naves al Golfo Pérsico para atacar a Irak ¿motivó la respuesta terrorista?

Otra alternativa es todavía más clara en el libro de Lewin-Lutzky: Menem había prometido tecnología nuclear a Irán y misilística a Siria. Incumplió, ¿el atentado fue la represalia?
 

Todo está abierto en la serie y en la realidad.

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